Por bien servidos De acuerdo con Rausch, este Festival es una buena manera de 'subirle el estrato' a la gastronomía para ubicarla en un nivel de arte mayor. "Porque Azafrán no se trata solamente de que unos chefs cocinen, sino de hablar de gastronomía, desde el punto de vista del cocinero, pero también del comensal, del literato, del artista...", agrega.
Para Juan Antonio Zuleta, propietario del restaurante Clos, eventos como éste ayudan a que la gente regrese a la Zona G, pues en su opinión, ésta tiene un evidente problema de parqueo que ha alejado a los comensales, situación que ya se ha venido solucionando con el servicio de valet parking. Además, agrega, la zona carga con el mito de ser muy costosa, pero la verdad es que ofrece una amplia oferta gastronómica de todos los precios. "El Festival es aún más interesante porque la mezcla de gastronomía y cultura es perfecta", enfatiza.

Por su parte, Rafael McAllister, chef y propietario del restaurante 69 Oyster Bar, coincide Zuleta, respecto al beneficio que se genera de este Festival, para la promoción de la Zona G como espacio gastronómico asequible y como una oportunidad para ver la cocina como una muestra de arte, como pocas veces sucede.
Para Camilo Giraldo, del restaurante Emilia Romagna, lo mejor de Azafrán el no tener que hacer largos desplazamientos como sucede en otros eventos similares. "Cuando se cocina en un espacio 'medio armado', las preparaciones terminan por salir como uno menos espera", enfatiza.
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